En este artículo breve se dan las definiciones de ramas de conocimiento mágico, se revelan sus esferas objetuales y se explican unas cosas muy provechosas para entender los fundamentos de la Magia que son poco y en buena parte incorrectamente aclaradas en la literatura oculta.

Magia

Magia es el arte y ciencia de cambiar concretamente los parametros de cualquieros objetos o procesos por medio de la voluntad personal producida por la conciencia desarrollada.

Magia no se divide en la negra, blanca o gris, producir tales gradaciones es un miserable papel de los profanos, sus base son unas ideas personales sobre el bien y mal, sobre qué es bien y qué es mal.

Pero en la naturaleza no hay ni el bien ni el mal, son nada más que las interpretaciones de un hombre acostumbrado a etiquetar lo todo. Absolutamente cada acción (o inacción) puede ser juzgada y como el bien y como el mal al mismo tiempo, todo depende de las preferencias personales de la gente a que esto concierne directamente.

Por eso no es sensato asemejarse a los tontos miserables que por la altanería incalmable siguen etiquetar la Magia, aspirando a hacerla más afín a sus mundividencias habituales — ni uno de ellos puede explicar qué es la Magia blanca y qué es la Magia negra. Subdividir la Magia en la blanca y la negra es tanto absurdamente como, por ejemplo, subdividir la química en la Negra (por ejemplo, la dedicada a las cuestiones de sintetizar los narcóticos y tóxicos) y la Blanca (por ejemplo, la dedicada a las cuestiones de sintetizar las medicinas).

Magia, como una más grande de las ciencias humanas, es superior a cualquieras ideas personales, su doctrina es indivisible e íntegra. Está fuera de las preferencias y categorías humanas, fuera de la ética y moral.

Así se formó desde los tiempos antiguos que todo conocimiento del hombre sobre el mundo circundante era considerado dudoso y desmerecedor de atención si no era posible meterlo en ninguno de los modelos existidos en la ciencia de su tiempo. La ciencia “ortodoxa” se caracteriza por el postulato de poder repetir todo experimento “fidedigno”. Este absurdo postulato significa en realidad que todo experimento, el resultado de cual no puede ser repetido más tarde, es erróneo e inválido.

No es tan difícil imaginarse la situación que demonstra toda inocencia de tal convicción. Por ejemplo, un Maestro y su estudiante se acercan a una mesa de billar; cada uno tira en misma colocación de las bolas; los resultados de estas acciones son diferentes; en primer caso la bola cayó en la tronera, en el otro fue roto el recubrimiento de la mesa. Por lo tanto, según el postulato de poder repetir todo experimento, la bola no puede ser embolsada en la tronera de billar.

No se debe olvidar que un inválido sin pies no puede en principio repetir el lorgo de un campeón olímpico de salta de altura. Son las categorías completamente diferentes, pero la ciencia ortodoxa tiene inclinación a unificarlos — dos investigaciones son iguales si están realizados por mismo esquema experimental y con mismos aparatos de medida.

Tal posición de los hombres de ciencia siempre llevaba a la situación cuando todos estudios más modernos se encontaban primeramente en la esfera de la Magia y solamente un tiempo después el mundo científico podía aceptarlos, claro que si era posible relacionarlos con una existente teoría científica.

Solamente ahora llegó el tiempo que la física moderna empieza a estudiar los espacios multidimensionales, pasando de unos bellos pero inútiles en la práctica modelos a los objetos del mundo real. Pero los magos operaban con los objetos multidimensionales muchos siglos antes de primer “científico” había podido explicarse con palabras, y nunca evitaban la complicación de objetos reales, no se esforzaban meterlos en unos modelos existentes.

Como resultado de todo eso, Magia siempre operaba con los fenómenos y procesos inaccesibles para una investigación científica y simplemente inaceptables por los hombres de ciencia, y por eso daba mucho más en comprender los procesos ocurridos en el Mundo circundante.

En mayor grado tal situación se formó gracias a una base metodológica muy grande de Magia, la que fue tomada de unas civilizaciones antiguas cuyas nivel de desarrollo fue mucho más alto que el de la civilización humana.

De este modo, los magos siempre hacían las cosas incomprensibles por los simplones que en buena parte se llaman “hombres sabios” pero que en realidad son las víctimas del mundo circundante porque no saben hasta vivir válidamente en él.

Magia es un camino directo de desarrollo para el hombre, la vida humana es solamente un paso al desarrollo si compararla con este camino. Pero no es el camino único. Todas grandes religiones son una gregaria pero segura alternativa al directo pero llevado sobre el abismo camino de la Magia. Son destinadas para las personas inclinadas a identificarse con las ovejas en un rebaño de sus pastor eclesiástico, que realmente son las ovejas en la vida.

Al cierto nivel de desarrollo por lo general se observa la salida de seguir una religión al practicar la Magia, aunque no es necesario. La personalidad desarrollada es una particularidad que destaca una oveja entre todo el rebaño, y eso en buena parte contribue a su pronta perdición física.

La diferencia principal entre la religión y la Magia es que en la Magia no se acepta nada por la fe, pero tampoco se exclue nada al contrario a la ciencia. Además, la fe es un instrumento del Mago, según su deseo él puede transformarse por un tiempo en un ferviente adicto de no importa cuales ideas y convicciones.

El Mago es un ser de otra especie biológica, él tanto difiere del ser humano como un ser humano difiere de un mono. No cada uno puede hacerse el Mago sino tal persona que llegó a una transformación necesaria durante de evolucionar o la persona a que le ayudaron a realizarla. La transformación empieza desde los cambios en la conciencia personal y por medio de una reacción en cadena se termina por los cambios de todos cuerpos del hombre.

Gracias a unos hábitos especiales el Mago se acuerda sus encarnaciones anteriores tanto terrenales como extraterrenales. El Mago nunca pierde sus Conocimientos y siempre puede usarlos; todos los libros leidos alguna vez y los rituales conducidos en otras encarnaciones, todo eso fácilmente aparece ante su vista en la vida actual.

Magia de la Muerte y Necromancia

La Magia de la Muerte es la rama de la Magia que estudia los estados de la Muerte, los mundos de la Muerte y los métodos de interactuar con los organismos muertos.

Se puede decir con aproximación que la Magia de la Muerte es un género de la Magia de los Elementos, esto da cierto provecho para clasificación general.

La Necromancia es la rama aplicada de la Magia de la Muerte que estudia los métodos y medios de llegar a los estados de la Muerte y salir de allí, las formas de poner la Magia de la Muerte en la práctica para interactuar con los organismos muertos que son principalmente humanos.

En realidad Magia de la Muerte y Necromancia son términos bastante afines en la literatura oculta y de hecho significan lo mismo, la difirencia es que la Necromancia supone la aplicación práctica y es orientada más bien a estudiar los mecanismos de la Muerte para la cosa particular — el organismo humano.

Según unas erróneas ideas formadas desde los tiempos antiguos se creía que la Necromancia es una forma de adivinación usando las entrañas de animales sacrificados. Aquí se observa claramente como los profanos ven los rituales de Necromancia, lo mismo que es poco probable que un hombre antiguo podría distinguir unos trabajados carnicero y cirujano — realmente tienen un aspecto parecido, pero la esencia es difirente.

Desde hace algún tiempo la gente empezó a llamar la Necromancia de ninguna otra forma sino “el Arte Diabólico”, por lo visto, expresando el horror que tenían los pancistas ociosos y sobrentendiendo la perversidad de los métodos necrománticos en comparación con la mundividencia conteporánea que era principalmente religiosa. La gente olvidó que Magia es superior a cualquieras mundividencias, es superior a sus ética y preferencias — esto es un nivel completamente difirente de entender, inaccesible para la mente de la mayoría.

De un modo o de otro, el nombre “la Necromancia Diabólica” jugó un papel positivo, este título fue una cierta prevención para la gente religiosa (claro que el mismo Diablo no tiene ninguna relación con la Necromancia). El título es bueno porque garante una defensa de los demasiado curiosos simplones que gracias a eso se ven obligados a mantenerse aparte de los terribles secretos de la Necromancia.

La enseñanza de la Necromancia es una empresa difícil que requiere autodisciplina superior del estudiante, y además de conocimientos profundos requiere la tremenda previsión del Maestro.

El Orden de Guardianes de la Muerte sea la única organización que siempre enseñaba este grande y terrible Arte a sus estudiantes. Es poco probable que entre actuales escuelas de magia hay hasta la una en que realmente enseñan la Necromancia. Y no es asombroso. Al practicar la Necromancia y, además, al enseñar sus secretos, cada Mago no pertenecido directamente al Egrégor de los magos de la Muerte corre el riesgo de partir en seguida para el otro mundo — para los objetos de sus estudios.

Además las prácticas necrománticas son realmente peligrosas para el Mago, necromante análogamente a un zapador puede cometer solamente único error en su vida. Práctica de la necromancia confirma la superior calificación del Mago.

También por eso la Necromancia estaba prácticamente prohibida muchos siglos — la temían y odiaban, la admiraban como un ídolo y de ella buscaban la defensa.

Tarde o temprano cada uno de ustedes, estimados lectores, tropezará con la Magia en sus peores manifestaciones. Y cada uno decide de por sí cómo ser en tal situación — ser víctima o ser juez.

En el mundo actual domina “el abuso de magia” — los profanos poco desarrollados espiritualmente usan sus módicos conocimientos de la Magia principalmente para hacer daño a los rodeados con el fin de confirmar sus valor o sacar ganancia material. Y la iglesia no da la defensa segura en la mayoría de los casos.

Hay solamente único modo de estar seguro en toda situación y no ser víctima en cualquiera “camorra mágica” — es aprender la Magia, desarrollándose espiritualmente.

Con todo eso elección de la escuela es un asunto bastante personal. Pero sea usted cauteloso — no se haga una víctima de unos granujas y pícaros que no saben nada salvo sacar el dinero de las personas crédulas.

Sator,
2002

Traducción: Dim Dímych 

[artículo original]